miércoles, 15 de mayo de 2013

META-EXPECTATIVAS


Escribo estas líneas al hilo de dos programas de TV que vi hace unas semanas y en los que encontré preguntas y respuestas interesantes:

1- Programa “Para todos La 2”: lanzaban a gente en la calle la siguiente pregunta: ¿en qué notan ustedes la crisis? Las respuestas que emitieron fueron las siguientes:

- “Tenemos mucho menos poder adquisitivo, nos recortan de todos los lados, no hay trabajo… yo creo que la crisis está bien presente”.
- “Uy la crisis, la crisis está muy mal hija mía; pero mal porque hay mucho paro, la juventud no tiene trabajo…”
- “¿En qué noto la crisis? Pues mira: mi marido parado con 55 años, mi hijo tiene 20 años y no encuentra trabajo; yo tampoco, me estoy buscando la vida… o sea que en todo”.
- “En todo porque se están llevando el dinero de España fuera y a nosotros nos están dejando en calzoncillos”.
- “Hombre, en todo, en que las cosas están subiendo mucho y cobramos muy poco”.
- “Uy, madre mía, en todo: a la hora de pagar el alquiler, a la hora de comprar caprichitos, a la hora de salir… se nota mucho”.
- “¿En qué lo noto? Uy, en muchas cosas, no hay más que ver a la gente”.
- “En los trabajos, en los empleos, que hay muy pocos, todo el mundo anda loco buscando trabajo y no encuentra. No es como antes”.

Salvo una o dos respuestas, todas las demás son respuestas generalistas a una pregunta muy concreta. De ahí me surgió una primera reflexión: ¿somos realmente conscientes de cómo nos está afectando la crisis a cada uno de nosotros? Cuando hablamos de lo mal que lo estamos pasando, ¿tenemos en cuenta algo más que lo meramente económico (el trabajo, la subida de precios, los impuestos, los recortes…)?  Si echamos un vistazo rápido a las respuestas, claramente NO ¿Estamos midiendo la temperatura de la crisis por las décimas que marca nuestro termómetro o por la fiebre que “vemos” (o nos transmiten) a nuestro alrededor?

2- Y aquí viene la segunda parte de la historia: ese mismo día Susana Griso en Espejo Público (Antena 3) entrevista a Felipe González (Presidente del Gobierno de España entre 1982 y 1996): “lo que preocupa de verdad a la gente al respecto de la crisis son las expectativas”. 




¿Nos afecta de verdad la crisis en nuestro día a día? Seguro que sí, y mucho  más allá del aspecto económico; pero no es ese el punto en el que quiero pararme, sino en lo que dijo el ex-presidente: ¿Cómo nos influyen las expectativas sobre el futuro? ¿O no sería mejor decir, sobre nuestro futuro? Sí: sobre el tuyo, el mío, el de la persona que tienes al lado ahora mismo… futuros individuales, no EL FUTURO como ente abstracto. Lo sé, son muchas preguntas, pero entre todos alguna respuesta encontraremos.

Aceptemos que el futuro nos preocupa, a veces incluso nos abruma (algo lógico en estos tiempos), pero ¿por qué tendemos a hacer predicciones negativas sobre el futuro en la mayoría de las ocasiones? ¿Por qué cuando pensamos en factores que pueden alterar el futuro que “prevemos” concedemos un espacio prioritario a los eventos negativos? Lo sé: porque echando un vistazo a nuestro alrededor sólo vemos problemas, incertidumbre, gente que lo está pasando mal… volvemos a contagiarnos del entorno abstracto (es lo normal en estos tiempos) y perdemos de vista los pequeños ejemplos cercanos. ¿Dónde está el espacio para la gente que se está fortaleciendo en estos momentos (los que han arriesgado y triunfan a nivel laboral, los que han dado un giro a su vida en lo personal y han encontrado una dirección correcta, los que…? (Piensa en los que quieras, seguro que a tu alrededor encuentras ejemplos).

Y lo que es más importante: ¿dónde está el espacio para los eventos positivos que nos han ocurrido en distintos momentos y que han dado un impulso estimulante a nuestra vida? Hagamos memoria, salvemos esas experiencias positivas de la papelera de reciclaje… 

EJERCICIO PRÁCTICO

Llegado a este punto, os lanzo una propuesta: haced (aunque sea mentalmente) un listado de 6 eventos negativos (factibles) que pueden alterar el futuro que imaginas a medio plazo… Tómate tu tiempo.

Muy bien; ahora haz lo mismo, pero con eventos positivos… Tranquilo/a, alguno habrá… ¿ya? Vale, espero… ¿ya? Que sólo se te ocurren 3… bueno, no pasa nada, piensa un poco, siente un poco, sueña, imagina… ¡¡¡4!!! Ok, ya está, fin del calvario…

¿Te ha pasado lo mismo que a mí? Sí, a mí también se me han ocurrido enseguida 6 cosas negativas (posibles, realistas) que pueden enturbiar mi futuro. Pero al pensar en cosas positivas… ¡¡¡ufff!!! ¡¡¡Qué esfuerzo!!!

¿Y no creéis que puede ser igual de factible la lista de cosas negativas que la de cosas positivas? Yo creo que sí… pues bien, pensad esto cada vez que hacéis una actividad formativa, cada vez que enviáis un C.V., cada vez que pensáis en participar en un proyecto, cada vez que conocéis a alguien interesante a nivel personal/laboral, cada vez que entráis en un sorteo… ¡¡¡cada vez que queráis!!!

“Porque la vida se ríe de las previsiones, pone palabras donde imaginamos silencios y súbitos regresos cuando pensamos que nunca volveríamos a encontrarnos”.

José Saramago (El viaje del elefante)

Pensemos una cosa: ¿cuánto y cómo nos frenan esas expectativas negativas sobre nuestro futuro? Mucho; es algo así como llevar las ruedas de la bici frenadas porque los frenos se han desajustado y rozan con ellas. La bici avanza gracias a que seguimos dando pedales, pero el esfuerzo que hacemos es terrible para recorrer mucho menos terreno de lo que lo recorreríamos si ajustáramos esas malditas zapatas.

Termino. Como señala Daniel Goleman, los estados de ánimo positivos ayudan a pensar con más amplitud, a encontrar soluciones creativas, a tomar decisiones, a arriesgar… en definitiva, a crear expectativas positivas en torno a nosotros/as. 

3 comentarios:

  1. Me gusta como piensa usted, Sr Daviz, un gran artículo :)

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  2. Siempre positivo! Nunca negativo! que diría el señor Van Gaal

    Me ha gustado mucho la metáfora de los frenos de la bici, y además comparto tu opinión respecto al tema. No obstante, apuntar que creo que también existe el otro tipo de persona: el que piensa que con esa bici de Carrefour, a la que ya le ha ajustado los frenos y ya funciona medianamete, va a dar la vuelta al mundo y además sin entrenamiento. El ímpetu inicial le lleva a partir con un ritmo de ganador del Tour, que poco a poco se transforma en pedaleo cicloturista por la Casa de Campo, para terminar en bajada prematura de la bici.

    Optimismo sí, porque es imprescindible cierta dosis para no verse superado por esa "fiebre" que como dices nos rodea por doquier, pero siendo consciente de las dificultades reales y limitaciones propias, porque la prudencia, ya sea por exceso o por ausencia total es peligrosa, pero puestos a elegir me quedo con la primera opción.

    Sólo es una reflexión al hilo de tu entrada, que por otra parte suscribo al 100%

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  3. Me ha infundido mucha motivación leer tu entrada. Y me he quedado pensando en la última respuesta ante la pregunta de ¿en qué notan ustedes la crisis? al final dice: "no es como antes".
    La mente se aferra al "como siempre", a unas expectativas sobre el "futuro" en función del "pasado".
    Vivimos tiempos líquidos, como dice Zigmunt Bauman. Así pues, habrá que aprender a bucear!

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